Molino IV en Oliwa - una huella del pasado industrial de Oliwa
La historia del Molino IV en Oliwa se remonta a 1591, cuando el abad Dawid Konarski concedió esta tierra a Jan Doryngowski, que había prestado servicios al convento de Oliwa. En esa época se construyeron una magnífica casa señorial y una fragua de hierro, que más tarde se convirtió en una fragua de cobre. En 1672, la finca fue adquirida por Gottfried Günter, quien la llamó Güntershof. Esta casa señorial adquirió importancia histórica cuando en 1697 acogió al Príncipe Conti, un pretendiente francés al trono polaco, que celebró reuniones secretas aquí con sus partidarios.
En el siglo XVIII, el propósito del edificio cambió de nuevo. La fragua de cobre se transformó sucesivamente en un cuartel, un molino de aceite, y luego en una planta que producía hierro fundido para la producción de armas y máquinas. No fue sino hasta 1863 que la instalación comenzó a servir como molino de grano, una función que mantuvo hasta un incendio en la década de 1980.
El Molino IV fue testigo de muchas transformaciones y cumplió diversas funciones, desde una fragua hasta una fábrica y un molino. Su turbulenta historia refleja los cambios económicos y sociales de la región. Hasta el día de hoy, los edificios característicos del molino, el estanque, la presa y los aliviaderos han sobrevivido, sirviendo como valiosa evidencia del pasado.
